Dentro del análisis del INEGI, encontramos que la inflación subyacente, es decir, aquella que excluye los bienes y servicios de precios más volátiles, también se moderó durante octubre a una tasa anual del 5,50%. Esta cifra también representa una desaceleración por nueve meses consecutivos, mostrando la tasa anual más baja desde octubre de 2021.
Es importante destacar que la inflación subyacente es muy relevante para Banxico, ya que permite tener una aproximación más precisa de cómo se comportarán los precios en el mediano plazo. Elementos como los alimentos o las tarifas de servicios públicos, sujetos a variaciones estacionales o por factores externos, pueden distorsionar la visión general del comportamiento de los precios, de ahí la relevancia de esta medida.
Banxico, como banco central de México, tiene como principal objetivo mantener la inflación baja y estable. De acuerdo a su mandato, la meta de inflación es de un 3%, un nivel que se considera saludable para la economía mexicana.
Para alcanzar este objetivo, Banxico realiza ajustes en su política monetaria, los cuales pueden implicar movimientos en su tasa de interés de referencia. Una alza en la tasa de interés puede desincentivar el crédito y el gasto, lo que controla la demanda agregada y estabiliza la subida de precios.
Hasta ahora, la tasa de interés de referencia de Banxico se encuentra en un 11,25%. No se prevé que haya modificaciones en esta tasa hasta marzo del próximo año.
En resumen, la desaceleración de la inflación en México durante nueve meses consecutivos es una señal de que los precios están creciendo a un ritmo más lento. Sin embargo, aun cuando la inflación general y la subyacente muestran una tendencia a la baja, las cifras aún se encuentran por encima del objetivo planteado por Banxico. Este fenómeno tendrá un impacto en las decisiones a tomar por el banco central en su política monetaria durante los próximos meses. La información de estas decisiones, sin duda, será de interés para los consumidores y los inversores.