El acero es el material más utilizado en el mundo, con una demanda que supera los 1.600 millones de toneladas anuales. Su importancia yace en su versatilidad, durabilidad, y facilidad de producción, lo que lo hace indispensable en la construcción de infraestructura, transporte, bienes de consumo y muchos otros sectores globales.
En México, la industria acerera se ha consolidado como uno de los pilares económicos del país. Según datos del World Steel Association, en 2019, México fue el décimo cuarto productor mundial de acero, posicionándose como el líder en América Latina. La producción nacional supera los 20 millones de toneladas anuales, de las cuales alrededor de 11 millones se destinan a exportaciones.
En este contexto, el presente artículo tiene como objetivo analizar la evolución de la industria acerera en México, los principales desafíos que enfrenta y las oportunidades que presenta el uso de instrumentos financieros como el Pronto Pago o factoraje a proveedores para impulsar su crecimiento y competitividad en el mercado internacional.
La industria nacional del acero se caracteriza por una historia de desarrollo temprano y constante crecimiento. Desde la fundación de la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey en 1900, la producción de acero en México ha ido en aumento, impulsada principalmente por la demanda interna y el crecimiento económico del país a lo largo del siglo XX.
A partir de la década de 1960, la industria acerera nacional sufrió una expansión importante gracias a la implementación de políticas de sustitución de importaciones, que promovieron el crecimiento de las empresas nacionales y el fomento de la producción interna. En este período, se crearon empresas fundamentales como Altos Hornos de México (AHMSA) y Hylsa.
La década de 1990 marcó un punto de inflexión en la industria acerera mexicana, ya que la apertura comercial impulsada por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y otros acuerdos comerciales permitió la entrada de productos extranjeros y aumentó la competencia en el mercado nacional. En respuesta, la industria mexicana del acero tuvo que modernizar sus plantas, mejorar su eficiencia y adoptar nuevas tecnologías para ser competitiva.
En la actualidad, grandes corporaciones nacionales como Ternium, Deacero, ArcelorMittal y Grupo Acerero del Norte (GAN) dominan el mercado nacional e internacional, mientras que empresas pequeñas y medianas (Pymes) complementan la producción especializada y contribuyen al desarrollo regional.
La industria acerera es fundamental para el crecimiento y el progreso económico de México, ya que aporta significativamente al Producto Interno Bruto (PIB), la generación de empleo y las exportaciones.
Aportación al PIB: De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2018, la industria del acero contribuyó con más del 2% del PIB nacional, siendo una de las industrias manufacturera más importantes del país.
Creación de empleos: La industria acerera mexicana genera alrededor de 140,000 empleos directos y más de 1 millón de empleos indirectos, según estimaciones de la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y del Acero (CANACERO).
Exportaciones: México es el mayor exportador de acero en América Latina y uno de los principales proveedores de Estados Unidos y Canadá. En 2018, las exportaciones de acero alcanzaron un valor de aproximadamente 8,300 millones de dólares.
Desarrollo regional: La industria del acero está distribuida en diferentes estados de México, como Nuevo León, Coahuila, San Luis Potosí y Michoacán, lo que permite un crecimiento económico y desarrollo regional, además de un efecto multiplicador en otras industrias relacionadas.
A pesar de su crecimiento y consolidación, la industria acerera mexicana enfrenta diversas dificultades y desafíos que deben abordarse para asegurar su competitividad en el entorno globalizado:
Inversión en tecnología y modernización: La industria nacional requiere aumentar sus inversiones en tecnología, automatización y la modernización de sus operaciones, a fin de mejorar su competitividad y eficiencia productiva.
Altos costos energéticos: La producción de acero es un proceso intensivo en energía y, en México, los costos energéticos son elevados en comparación con otros países productores. Esto impacta en la competitividad y márgenes de ganancia de las empresas nacionales.
Infraestructura insuficiente: México necesita mejorar urgentemente su infraestructura logística, incluida la construcción de más vías ferroviarias, almacenes y puertos, para facilitar el transporte y distribución de productos acereros a los mercados nacionales e internacionales.
Comercio internacional y proteccionismo: El proteccionismo y las barreras comerciales impuestas por algunos países contrarrestan las exportaciones mexicanas, afectando su participación en el mercado mundial de acero. Además, la competencia de otros productores emergentes como China y Turquía amenazan la posición de México en el mercado internacional.