En términos económicos, el poder adquisitivo se refiere a la capacidad de comprar o adquirir bienes y servicios con una unidad de moneda. Esencialmente, mide cuánto puede comprar una persona con el dinero que gana o que tiene a disposición. Este concepto es muy importante para entender la economía de un país y la situación financiera de sus habitantes.
Una forma sencilla de entender el poder adquisitivo, es imaginar que tienes $100 MXN. Si con esos $100 MXN puedes comprar una camisa, entonces tu poder adquisitivo es de una camisa. Pero si el precio de la camisa sube a $120 MXN, y tú sigues contando con los mismos $100 MXN, entonces tu poder adquisitivo ha disminuido, porque ahora ya no puedes comprar la camisa.
En otras palabras, el poder adquisitivo está estrechamente ligado al costo de vida y a la inflación. Cuando los precios aumentan (inflación) y los salarios se mantienen constantes, el poder adquisitivo de las personas disminuye. Por otro lado, si los salarios aumentan más rápido que los precios, el poder adquisitivo aumenta.
El poder adquisitivo se determina a través de varios indicadores económicos, entre los que se incluyen:
Inflación: Esta es la tasa a la que los precios de los bienes y servicios aumentan con el tiempo. La inflación reduce el poder adquisitivo porque reduce el valor del dinero. A medida que los precios suben, la misma cantidad de dinero compra menos bienes y servicios.
Salarios: Los salarios se refieren a la compensación que los trabajadores reciben por su trabajo. Si los salarios aumentan a la par o más rápido que la inflación, el poder adquisitivo tiende a aumentar. Pero si la inflación aumenta más rápido que los salarios, el poder adquisitivo disminuye.
Tasas de interés: Las tasas de interés también tienen un impacto sobre el poder adquisitivo. Por lo general, las tasas de interés altas reducen el poder adquisitivo porque aumentan el costo del crédito. Esto dificulta la capacidad de las personas para comprar bienes y servicios.
Para calcular el poder adquisitivo, los economistas generalmente analizan la inflación, los salarios y las tasas de interés de un país. Sin embargo, también toman en cuenta otros factores, como el desempleo, el crecimiento económico y la productividad laboral.
El poder adquisitivo en México ha estado bajando en las últimas décadas debido principalmente a un crecimiento constante de la inflación y a un estancamiento en los salarios. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la canasta básica en México ha aumentado su costo considerablemente, limitando aún más el poder adquisitivo de los mexicanos.
Sexenios atrás, un salario mínimo permitía adquirir toda la canasta básica, pero en la actualidad, señalan estudios de la UNAM, se requiere más de un salario mínimo para poder acceder a ella.
Asimismo, el Observatorio de Salario de la Universidad Iberoamericana Puebla, indica que el poder adquisitivo de los mexicanos perdió más de 50% en los últimos 30 años. Esto ha llevado a un aumento en el endeudamiento y a una disminución en la calidad de vida de muchas familias mexicanas.
Es importante aclarar que el poder adquisitivo puede variar significativamente entre diferentes regiones de México. En general, el poder adquisitivo tiende a ser mayor en las áreas urbanas más grandes y los estados del norte del país, y más bajo en las áreas rurales y los estados del sur.
El término "alto poder adquisitivo" se usa para describir a individuos o grupos que tienen la capacidad financiera para comprar una gran cantidad de bienes y servicios. A menudo, se utiliza para referirse a personas que ganan salarios significativamente más altos que el salario medio.
Las personas con alto poder adquisitivo suelen tener un acceso más amplio a oportunidades, como educación de calidad, servicios de salud de alta gama, propiedades inmobiliarias valiosas, y bienes de lujo. Sin embargo, tener un alto poder adquisitivo no garantiza automáticamente una alta calidad de vida, ya que esto también depende de factores como la salud, las relaciones personales y la satisfacción laboral.
Es importante mencionar que, aunque el alto poder adquisitivo puede ofrecer muchos beneficios, también puede contribuir a la desigualdad económica, especialmente cuando el crecimiento de los salarios para los trabajadores de bajos ingresos se estanca o disminuye.