La inflación es un término que suele escucharse en noticias económicas y políticas y que, a menudo, genera preocupación. Pero ¿qué es exactamente la inflación? En términos sencillos, la inflación es el aumento constante y generalizado de los precios de bienes y servicios en una economía durante un período de tiempo. Cuando el nivel general de precios sube, cada unidad de moneda alcanza para comprar menos bienes y servicios. Es decir, la inflación refleja la disminución del poder adquisitivo de la moneda: una pérdida del valor real del medio interno de intercambio y unidad de medida de una economía. Cuando se produce una inflación elevada, una serie de políticas económicas se ponen en marcha para intentar reducirla.
Para entenderlo mejor, veamos un ejemplo: si la inflación del año pasado fue del 3%, esto significa que, en promedio, los bienes y servicios que adquirimos son un 3% más caros que el año anterior. El kilo de manzanas que costaba 100 pesos ahora cuesta 103 pesos. Este aumento de precios erosiona el poder de compra del dinero, es decir, con los mismos ingresos pero con los precios elevados, podrás comprar menos productos.
La inflación se mide usando índices, que reflejan el crecimiento porcentual de una "cesta de bienes" ponderada. En México, el índice más utilizado es el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Este índice se basa en una canasta básica que incluye los productos y servicios más representativos del consumo de los hogares mexicanos, con ajustes periódicos para mantener su relevancia.
Hay muchas teorías sobre por qué se da la inflación. En general, la inflación es el resultado de la dinámica entre la oferta y la demanda de bienes y servicios. Sin embargo, es importante destacar que hay diferentes tipos de inflación en base a las causas que la producen.
Este tipo de inflación ocurre cuando la demanda de bienes y servicios es superior a la oferta. Cuando los consumidores y las empresas están dispuestos a comprar más de lo que se produce, los precios tienden a subir. Esto puede suceder en épocas de fuerte crecimiento económico, cuando hay más dinero en circulación y la confianza en el futuro anima al consumo.
Este tipo de inflación es el resultado del aumento de los costos de producción. Si el precio de las materias primas aumenta, este coste adicional suele trasladarse al precio final del producto. Esto también puede suceder cuando aumentan los costos laborales (por ejemplo, por un aumento salarial) o los costos financieros (por ejemplo, por un aumento de las tasas de interés).
La inflación estructural o inercial se refiere a la expectativa de que los precios continuarán subiendo en el futuro porque han subido en el pasado. Esta expectativa genera un círculo vicioso: los trabajadores piden aumentos salariales para compensar la inflación esperada, estos aumentos aumentan los costos de producción y estos costos adicionales se trasladan a los precios.