Confianza: El riesgo principal es que se basan en la confianza entre los miembros. Si uno de ellos no cumple con sus pagos, puede afectar a todo el grupo.
Falta de Protección Legal: Las tandas informales no cuentan con protección legal o garantías en caso de incumplimiento.
Ausencia de Rentabilidad: A diferencia de cuentas de ahorro o inversiones, no se generan intereses sobre las cantidades aportadas.
Limitaciones de Liquidez: Puedes tener que esperar tu turno para recibir el monto total, lo cual puede no ser ideal si necesitas el dinero de inmediato.
A diferencia de los bancos y otras instituciones financieras, las tandas no ofrecen intereses por el dinero ahorrado. Además, los bancos están regulados por leyes y ofrecen ciertas garantías y protecciones, incluyendo seguros de depósito que protegen el dinero de los ahorradores.
La informalidad de las tandas significa que no hay un respaldo institucional. Sin embargo, esto también implica que hay menos burocracia y los requisitos para participar son mínimos, lo cual facilita que más personas puedan acceder a este sistema de ahorro.
Para minimizar riesgos y asegurar el buen funcionamiento de una tanda, sigue estos consejos:
Escoge Participantes Conocidos y de Confianza: La selección de los miembros es fundamental. Es importante contar con personas que sean responsables y de confianza.
Establece Reglas Claras: Todos los miembros deben estar de acuerdo con las reglas desde el principio. Cuánto se aportará, con qué frecuencia y cómo se decidirá el orden de reparto son puntos clave.
Documenta Acuerdos: Aunque las tandas tradicionales se basan en la confianza, no está de más tener un registro escrito. Un contrato simple puede ser útil.
Sistema de Supervisión: Tener uno o más supervisores que no participen directamente en la tanda puede proporcionar una capa adicional de seguridad y transparencia.
Plan de Contingencia: Es importante discutir qué sucederá en caso de que alguien no pueda cumplir con sus pagos. Esto minimiza los riesgos para el resto del grupo.
En la era digital, las tandas también están evolucionando. Ahora existen plataformas en línea y aplicaciones móviles que facilitan la organización y gestión de estas sociedades de ahorro. Estas herramientas tecnológicas pueden proporcionar un nivel de seguridad y transparencia adicional, además de posibles registros que respaldan los acuerdos y transacciones realizados.
Las tandas y sociedades de ahorro son manifestaciones de la cultura financiera de México que demuestran creatividad e ingenio para acceder a financiamiento y ahorro. A pesar de los riesgos, si se gestionan con cautela y responsabilidad, pueden ser una herramienta valiosa para planificar compras importantes, financiar proyectos o simplemente como un medio para ahorrar.
Para aquellos que buscan una alternidad de ahorro sin involucrarse directamente con el sistema bancario tradicional, las tandas ofrecen una opción comunitaria y colaborativa que ha resistido la prueba del tiempo en el tejido social mexicano.
En definitiva, con un entendimiento claro de su funcionamiento y una gestión cuidadosa, las tandas y sociedades de ahorro pueden seguir siendo una parte vital del panorama financiero de las familias y comunidades en México.