El aguacate es indiscutiblemente uno de los productos mexicanos que han cambiado la historia. Esta fruta esencial tiene mucho más que una rica y tentadora sabor y textura; en realidad, tiene un pasado milenario que se remonta a más de 7 mil años atrás.
En tiempos prehispánicos y prehistóricos en México, el aguacate ya se cultivaba y era considerado un pilar esencial en la nutrición mesoamericana. Los vestigios más antiguos de su domesticación se han encontrado en la cultura Olmeca, que abarcó entre el 2500 aC hasta el 200 dC.
El aguacate fue uno de los productos que los antiguos mexicanos lograron domesticar, junto con otros esenciales como el maíz y el chile. Pero fue México quien puso este fruto en el mapa global con su sabor, versatilidad y propiedades nutricionales excepcionales. Hoy en día, el aguacate es muy codiciado en todo el mundo y es un orgulloso embajador de la riqueza culinaria de México.
El tequila es otra estrella mundial de origen mexicano que ha cambiado la historia de las bebidas alcohólicas. Este destilado de agave fue la primera denominación de origen otorgada a México en 1973 y debe su nombre al municipio de Tequila en Jalisco.
El tequila es mucho más que una bebida; es una celebración de la cultura mexicana en cada sorbo. La producción de tequila sigue un proceso riguroso que comienza con la elección del agave azul, una planta que requiere años de cuidado antes de llegar a su madurez.
Además, el tequila también ha jugado un rol fundamental en la economía mexicana, siendo uno de sus principales productos de exportación. Asimismo, ha inspirado a múltiples generaciones de artistas y escritores mexicanos, y su influencia en la música y la literatura es indiscutible.
El maíz es uno de los productos mexicanos que literalmente ha alimentado civilizaciones enteras. Originario de México, el maíz fue cultivado y seleccionado por sus ancestros durante miles de años hasta convertirse en un elemento imprescindible en la dieta cotidiana.
La influencia del maíz se ve en la variedad de productos mexicanos que lo utilizan como base, como las tortillas, tostadas, pozole y muchos otros. A nivel global, el maíz se ha convertido en uno de los cultivos más importantes del mundo para la alimentación de personas y animales, biocombustibles y productos industriales.
Además, el maíz es un símbolo de identidad y resistencia de las comunidades indígenas mexicanas que han protegido y conservado su diversidad genética a lo largo de los siglos.
El chocolate es otro tesoro de México para el mundo. Los antiguos mayas y aztecas valoraban tanto el cacao que lo utilizaban como moneda de intercambio. Además, disfrutaban de una bebida a base de cacao llamada "xocoatl", que estaba reservada para la élite.
El chocolate es un producto que ha transformado la historia y la economía global. Desde su introducción en Europa en el siglo XVI, cambió el paladar de la aristocracia y eventualmente se convirtió en un deleite dulce para personas de todas las clases sociales alrededor del mundo.
El chile es otro de los alimentos emblemáticos de México. De hecho, es difícil imaginar la comida mexicana sin su toque picante. La diversidad de chiles en México es inigualable, y cada uno aporta un sabor y picor único a los platillos.
Los aztecas y mayas ya cultivaban y utilizaban los chiles en diversas formas. Es más, la palabra "chile" proviene del náhuatl "chilli". Actualmente, los chiles son populares en todo el mundo, y son utilizados en diversas cocinas para dar sabor y picor a los platos.
A nivel global, el chile ha cambiado la forma en la que comemos y vemos la comida. Es un producto que representa la identidad y diversidad cultural de México.