El Huracán Otis ha azotado con furia la ciudad de Acapulco, dejando a su paso un rastro de devastación y caos. El evento climático, que evolucionó rápidamente de una tormenta tropical a un huracán categoría 5, impactó con vientos de 165 millas por hora, desatando daños en infraestructura y problemas de comunicación en la región.
La economía de Acapulco ha sido gravemente afectada, con estimaciones iniciales que apuntan a pérdidas económicas que oscilan entre los 10 y 15 mil millones de dólares. Este golpe financiero es especialmente devastador ya que se aproxima la temporada alta de turismo, que se extiende de diciembre a marzo, un período crucial para la economía local. El 80% de los hoteles en la región han sufrido daños, lo que agrega una capa adicional de desafío para recuperar la normalidad en el sector turístico. Además, el restablecimiento de las comunicaciones y la electricidad se ha vuelto una tarea ardua, lo que retrasa aún más la recuperación económica de la zona.
En un contexto más amplio, Acapulco ha enfrentado una disminución del turismo en la última década, atribuido en gran parte a los desafíos de seguridad relacionados con el narcotráfico. Este nuevo golpe del huracán Otis agrava una situación ya de por sí desafiante para la industria turística local, que alguna vez fue un epicentro de atracción para celebridades y turistas tanto nacionales como internacionales.