Las divisas son las monedas utilizadas en las transacciones internacionales y en el comercio exterior, que permiten el intercambio de bienes y servicios entre diferentes países. Estas monedas tienen un valor que se expresa en términos de otra moneda, llamado tipo de cambio, y que varía constantemente en función de la oferta y la demanda en el mercado internacional.
Cuando hablamos de divisas, nos referimos a la moneda extranjera que se utiliza para realizar transacciones económicas en el ámbito internacional. Las divisas pueden ser tanto monedas como billetes, y su función principal es facilitar el comercio y las inversiones entre diferentes países.
Una divisa es una moneda de un país que se utiliza en otro país como medio de pago o de inversión. Por ejemplo, si un mexicano viaja a Estados Unidos, deberá cambiar sus pesos mexicanos por dólares americanos para poder realizar compras en ese país. De igual manera, si un inversionista quiere comprar acciones de una empresa estadounidense, deberá hacerlo en dólares, pues esta es la moneda oficial de dicho país.
Algunos de los ejemplos más conocidos de divisas son el dólar estadounidense (USD), el euro (EUR), el yen japonés (JPY) y la libra esterlina (GBP). Estas son las monedas más utilizadas en el ámbito internacional y, por lo tanto, las más relevantes en el mercado de divisas.
El mercado de divisas, también conocido como Forex (Foreign Exchange Market), es un mercado global descentralizado donde se negocian todas las monedas del mundo. Este mercado es el más grande y líquido del mundo, con un volumen diario de operaciones que supera los 5 billones de dólares, lo que lo convierte en el mercado financiero más grande del planeta.
Las operaciones en el mercado de divisas se realizan las 24 horas del día, ya que siempre hay un mercado abierto en algún lugar del mundo. Los principales centros financieros en los que se negocian divisas son Londres, Nueva York, Tokio, Zúrich, Frankfurt, Hong Kong, Singapur, París y Sídney.
El funcionamiento del mercado de divisas es bastante sencillo. Los participantes compran una divisa utilizando otra, lo que genera una operación de cambio. El precio al que se realiza esta operación se denomina tipo de cambio y es el valor de una moneda en relación a otra. Por ejemplo, si el tipo de cambio entre el peso mexicano y el dólar estadounidense es de 20 pesos por dólar, esto significa que con 20 pesos mexicanos se puede comprar 1 dólar estadounidense.
Las fluctuaciones en los tipos de cambio son constantes y se deben a diversos factores, como las diferencias en las tasas de interés entre los países, la política monetaria de los bancos centrales, la situación económica y política de un país, la inflación, entre otros.
El cálculo de la divisa se basa en la relación de cambio entre dos monedas, es decir, cuánto vale una moneda con respecto a otra. Esta relación se denomina tipo de cambio y se expresa como una tasa o un coeficiente. Por ejemplo, si el tipo de cambio entre el peso mexicano y el dólar estadounidense es de 20 pesos por dólar, esto significa que con 20 pesos mexicanos se puede comprar 1 dólar estadounidense.
El tipo de cambio se calcula tomando en cuenta la oferta y la demanda de cada moneda en el mercado de divisas. Cuando la demanda de una moneda es alta, su valor aumenta con respecto a otras monedas. Por otro lado, cuando la oferta de una moneda es alta, su valor disminuye.
Los tipos de cambio pueden ser fijos o flotantes. Un tipo de cambio fijo es aquel que se mantiene constante y es establecido por el banco central de un país, mientras que un tipo de cambio flotante es aquel que fluctúa libremente en función de la oferta y la demanda en el mercado de divisas.
Las divisas se utilizan en diferentes situaciones, tanto en el ámbito personal como en el empresarial. Algunos de los usos más comunes de las divisas son:
Viajes al extranjero: Cuando viajamos a otro país, necesitamos cambiar nuestra moneda local por la moneda del país de destino para poder realizar pagos y compras en ese país.
Comercio internacional: Las empresas que realizan transacciones comerciales con otros países necesitan utilizar divisas para comprar y vender bienes y servicios.
Inversiones: Los inversionistas que desean invertir en activos financieros de otros países, como acciones o bonos, deben hacerlo utilizando la moneda del país en el que se emiten dichos activos.
Remesas: Las personas que trabajan en el extranjero y envían dinero a sus familias en su país de origen lo hacen utilizando divisas.
Cobertura de riesgos cambiarios: Las empresas y los inversionistas pueden utilizar instrumentos financieros, como contratos de futuros o opciones, para protegerse contra las fluctuaciones en los tipos de cambio.