Seguro de crédito comercial: qué cubre
El seguro de crédito comercial protege tus cuentas por cobrar cuando un cliente no paga. Conoce qué cubre, cuánto cuesta y cuándo le conviene a tu PyME.

El seguro de crédito comercial protege tus cuentas por cobrar cuando un cliente no paga. Conoce qué cubre, cuánto cuesta y cuándo le conviene a tu PyME.

Vender a crédito en el B2B mexicano implica cargar con un riesgo: que un cliente no te pague y esa factura se convierta en una pérdida. El seguro de crédito comercial es una herramienta que traslada ese riesgo a una aseguradora a cambio de una prima. En esta guía verás qué cubre, qué no, cuánto cuesta de forma aproximada y en qué momento le conviene a tu PyME contratarlo.
El seguro de crédito comercial es una póliza que indemniza a tu empresa cuando un cliente incumple el pago de una factura por insolvencia o por mora prolongada. En México, las aseguradoras que lo ofrecen están supervisadas por la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF), y el contrato se rige por la Ley sobre el Contrato de Seguro.
A diferencia de un pagaré o una garantía, no obliga a tu cliente a nada: es un acuerdo entre tu empresa y la aseguradora. Tú sigues vendiendo a plazo, pero si el comprador no paga, recuperas el porcentaje asegurado del monto.
En términos generales, la póliza cubre el impago por insolvencia declarada del deudor y la mora prolongada, es decir, cuando el cliente no paga después de cierto tiempo del vencimiento. La mayoría de las pólizas no indemniza el 100%: es común que cubran un porcentaje del saldo —con frecuencia entre el 70% y el 90%— y dejen el resto como deducible a tu cargo.
| Suele cubrir | Suele quedar fuera |
|---|---|
| Insolvencia del cliente | Disputas comerciales sobre la mercancía |
| Mora prolongada tras el vencimiento | Facturas ya vencidas al contratar la póliza |
| Ventas dentro de la línea aprobada | Ventas por encima del límite asegurado |
Revisa siempre las exclusiones del contrato: una disputa por calidad o una entrega incompleta suele considerarse un asunto comercial, no un impago asegurable.
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El costo se expresa normalmente como un porcentaje de las ventas que aseguras, no del saldo pendiente. Esa prima depende del giro, del historial de pagos de tus clientes, de la concentración de tu cartera y del porcentaje de cobertura que elijas. No existe una tarifa única, así que conviene pedir varias cotizaciones antes de decidir.
A modo de ejemplo ilustrativo: si una aseguradora te cotiza una prima de 0.4% sobre ventas aseguradas por $10,000,000 MXN al año, pagarías alrededor de $40,000 anuales. Es un número hipotético —tu cotización real puede ser mayor o menor—, pero ayuda a dimensionar el gasto frente al costo de perder una sola factura grande.
Si una parte importante de tus ingresos depende de pocos compradores, el seguro suele cobrar más sentido. Vale la pena medir primero tu concentración de clientes para saber cuánto riesgo estás corriendo.
No es una herramienta para todos. Suele valer la pena cuando:
En cambio, si tu cartera está muy diversificada, si vendes de contado o si la prima se come tu margen, quizá te convenga más reforzar tu política de crédito y tu cobranza antes de contratar un seguro. Ten presente también que el seguro no sustituye a la provisión para cuentas incobrables: la provisión es un registro contable del riesgo, mientras que el seguro es una transferencia real de ese riesgo a un tercero.
Es común confundirlos, pero resuelven cosas distintas. El seguro de crédito protege tu venta a plazo, aunque no te adelanta el dinero: sigues esperando a que el cliente pague. El factoraje, en cambio, convierte tu factura por cobrar en liquidez inmediata. En un factoraje sin recurso, además, el riesgo de impago pasa a la financiera, con una función parecida a la del seguro. Puedes combinarlos o elegir según lo que más necesites: protección, liquidez o ambas.
Y ten un plan por si un cliente cae en impago aun con póliza: la guía sobre qué hacer cuando un cliente no te paga te ayuda a documentar el caso, un requisito que casi todas las aseguradoras piden para indemnizar. En Factoro convertimos tus facturas por cobrar en liquidez inmediata; un seguro de crédito es una pieza complementaria para blindar tu cartera.
Casi nunca. La mayoría de las pólizas indemniza un porcentaje del saldo —con frecuencia entre 70% y 90%— y deja un deducible a tu cargo. El porcentaje exacto se pacta en el contrato.
No. El factoraje te adelanta el dinero de la factura; el seguro solo te indemniza si el cliente no paga. Pueden usarse juntos.
Las aseguradoras que los ofrecen están supervisadas por la CNSF y el contrato se rige por la Ley sobre el Contrato de Seguro. La Condusef atiende dudas y quejas de los usuarios.
Sí. Aunque tradicionalmente lo usaban las grandes empresas, hoy varias aseguradoras y corredores ofrecen pólizas pensadas para PyMEs; el costo dependerá de tu volumen y del perfil de tus clientes.