El factoraje electrónico es la forma en que hoy una PyME convierte sus facturas por cobrar en liquidez sin papeleo físico ni visitas al banco. Todo ocurre en línea: subes tu CFDI, firmas la cesión con tu e.firma y recibes el anticipo por transferencia. En esta guía verás qué es, cómo funciona paso a paso y qué gana tu empresa con un proceso 100% digital.
El factoraje electrónico es un factoraje financiero en el que la cesión de la factura y la entrega del anticipo se realizan por medios digitales, usando el CFDI como soporte y la firma electrónica para dar validez legal a la operación. En el fondo es el mismo producto de siempre —adelantar el cobro de una factura a cambio de una comisión— pero sin trámites en papel.
Si quieres repasar la mecánica general antes de entrar al detalle digital, revisa cómo funciona el factoraje. La diferencia del esquema electrónico está en el medio, no en el fondo: la cesión de derechos de cobro que antes solía exigir contratos impresos y firmas autógrafas hoy puede cerrarse con tu e.firma en minutos.
Esta operación tiene respaldo legal. El factoraje está regulado en la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito (LGTOC), y la firma electrónica avanzada tiene el mismo valor jurídico que la firma autógrafa cuando cumple los requisitos que marca la ley.